martes, 27 de abril de 2010
sábado, 17 de abril de 2010
La Loca Matilde
*2º premio Festival de cortos UNCIPAR 2010
*Premio Mejor Actriz UNCIPAR 2010
*Seleccion Nacional para El festival internacional UNICA 2010 SUIZA
*6º Tandil Cortos: Ojo de Piedra 3º premio Corto Ficción, Premio del Público y Premio Fundación Cineteca Vida.
*3º premio Concurso de guiones cinematográficos 2008, Fondo Nacional de las Artes.
"Dios está en cada espacio que la justicia le gana a la injusticia" dice al final el corto.
Lo más irónico es que este corto hizo que en la realidad Dios finalmente se decidiera a darle más espacio a la justicia. Hizo que después de tanta lucha y desilusión; el verdadero y profundo talento fuera finalmente premiado.
Me emocionan profundamente, al punto de las lágrimas, todos y cada uno de esos premios.
Cuando se iba...
dejaba un vacío que se perpetuaba hasta abarcarlo todo. Desde las necesidades más viscerales hasta el pensamiento más puro. Desde la cama hasta la heladera. Desde el sonido del silencio hasta el obscuro de todas estas luces apagadas. Desde la falta de aseo de la cocina, el pasto largo sin pisadas, hasta mi propia falta de higiene.
QUÉ BUENO QUE NO SE VA NUNCA MÁS!!!!
QUÉ BUENO QUE NO SE VA NUNCA MÁS!!!!
miércoles, 31 de marzo de 2010
Generaciones
Pensar que mi bisabuelo se vino de Italia a parar ahí, y que mi abuelo se vino con lo puesto del campo a Buenos Aires a probar suerte (cuando el viaje era cosa seria, se tardaba mucho, sólo en tren de carga). Y mi viejo estudió como mi abuela quería y llegó al sueño de ser "clase media culta". Y yo... bueno, nunca una necesidad. Citando a otro abuelo "trabajar es sacar la papa de la tierra".
Una vez a los 15 aprox. le dije a mi viejo:
- Si lo superaste tanto al abuelo, que abandonó la primaria en 6to, y vos tenes más títulos que paredes, ¿me querés decir cómo voy a hacer yo para superarte?
Hizo un silencio, puso cara reflexiva y me contestó mirando al horizonte
-Los avances son relativos... ojalá yo fuera la mitad de lo que era el abuelo, que sin la primaria y probando suerte en Buenos Aires en bolas a los 30 años, terminó con su empresa de mudanzas.
Hoy, honestamente creo que el único salto cualitativo que dí yo en mi generación es que, más allá de desarrollarme más o menos profesionalmente, yo sí me siento plenamente feliz y puedo disfrutarlo. Y esa es la única tradición que inicio y espero que mis hijos sigan.
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